4 de abril de 2011

Nucleómanos en la encrucijada

Foto por Benuski en Flikr distrubuted under Creative Commons license
La catástrofe nuclear de Fukushima tras el terremoto y posterior tsunami debería empujar a la humanidad a reflexionar profundamente sobre si son correctas las decisiones que toma y si éstas no la están llevando a un camino sin retorno hacia su propia destrucción. El progreso tecnológico y científico lleva aparejados una serie de problemas que ahora no son motivo de preocupación y deberían de serlo. Las fuentes de energía nuclear y fósil son un ejemplo claro de que la humanidad tiene tatuado a fuego en su ADN el gen de la fórmula latina de carpe diem, que tarde o temprano puede convertirse en el de su propia perdición.

El método de obtención de energía mediante la fisión y la fusión nació hace poco más de medio siglo y cuenta en su expediente con una media de un accidente grave cada 20 años. Aunque el accidente de Fukushima no alcanza la magnitud del ocurrido en 1986 en Chernobyl, al menos todavía, sí supone un punto de inflexión y de reflexión sobre la necesidad que tiene el mundo de emplear este tipo de energía.

Lo ocurrido en Japón es la prueba de que la seguridad total en lo que se refiere a energía nuclear no existe y que, en caso de accidente, las consecuencias para la vida son fatales y en muchos casos letales, por eso también pueden ser objetivos de ataques terroristas. El negocio que supone este tipo de energía es la razón por la que no se fomente lo suficiente la investigación de otros métodos de obtención de energía por medios ecológicos e inagotables; esto mismo ocurre con los combustibles para los medios de transporte.

Algunos científicos han llegado a cuestionar que la nuclear sea más rentable que otras fuentes energéticas. Sin embargo, no se puede negar que la población mundial sufre una aguda dependencia de esta energía. La humanidad se ha acostumbrado a consumir electricidad de igual manera que respirar oxígeno, sin preocuparse de que se agote; pero lo preocupante es que dentro de cuarenta años se estima que el planeta cuente con una población mundial de alrededor de 9.000 millones de habitantes. Con esta cifra sería imposible garantizar el abastecimiento eléctrico de la humanidad únicamente con las energías renovables en el punto de desarrollo que tienen hoy en día.

Con la vista clavada en el horizonte, parece que tan solo quedan dos soluciones viables si se discrimina la opción nuclear: cambiar nuestros hábitos de consumo energético hasta reducirlo en un 90%, algo que se antoja imposible; o lanzar un órdago a favor de la inversión en la investigación y desarrollo de nuevas fuentes energéticas para que las nucleares dejen de ser imprescindibles en el abastecimiento eléctrico mundial.

La humanidad se encuentra en situación de aprovechar el momento del discernimiento, de escoger el camino correcto en la encrucijada de la obtención de energía que la lleve a un futuro donde "central nuclear" sea un término arcaico reminiscente de un pasado peligroso que se supo solventar con éxito.

Artículo de opinión para la asignatura Redacción Periodística II: géneros interpretativos y de opinión.

Más información sobre energías renovables y nuclear en:
Red Eléctrica: Cecre (infografía) y sala de prensa
Video telesur del numero de centrales nucleares en el mundo

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